La doble vulnerabilidad que supone ser mujer e inmigrante

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Desde la crisis de los cuidados que estamos viviendo en nuestro estado de bienestar se están produciendo las llamadas cadenas globales de cuidados, que hacen que mujeres de países del sur emigren a España para cuidar en condiciones precarias a nuestras personas mayores y menores, dejando muchas veces a sus familias en el país de origen. Las mujeres migrantes saben bien no sólo de precariedad, también de vulneración de derechos humanos. La lacra de la trata de personas, y la prostitución como espejismo de única alternativa posible para la supervivencia recaen mayoritariamente en mujeres que llegaron a nuestro país con el anhelo de una vida mejor para ellas y sus familias.

Ponemos en valor -hoy y cada día- a estas mujeres invisibilizadas que malviven en un país extraño, contribuyendo a mantener un sistema que resulta ser insostenible. Insostenible, entre otras cosas, por injusto, porque se asienta en estructuras que perpetúan la desigualdad ignorando el sufrimiento de muchas personas, de muchas mujeres, de muchas mujeres migrantes.

La alternativa pasa por el empoderamiento de las mujeres en general y de las inmigrantes, en particular, para enfrentar con herramientas personales y con esperanza, su proceso de integración en el mercado laboral en condiciones de igualdad. Una igualdad que para ser efectiva se enfrenta a dos barreras: la propia de género y la de ser migrante.

Por todo ello, el partido político Por Un Mundo + Justo  refuerza su vocación de impulsar propuestas que provengan desde abajo y desde los movimientos sociales. Buscamos poder gestionar la responsabilidad de lograr la justicia y la igualdad real y efectiva desde las instituciones, con el apoyo y la colaboración de todas y todos. Porque esta responsabilidad tiene que ser compartida y asumida por el conjunto de la sociedad.

Se impone trabajar desde el prisma de un feminismo explícitamente antirracista y un antirracismo explícitamente feminista. Ser mujer e inmigrante es ser víctima de doble discriminación, de doble vulnerabilidad, de doble invisibilidad. La feminización de la pobreza es un potenciador de desigualdades, reiteradamente plasmado y denunciado por diversas organizaciones sociales, en estudios, informes, estadísticas…

La cohesión social es para nuestro partido un objetivo prioritario y queremos trasladar a la sociedad nuestra inquietud por que lo sea también para las personas encargadas del gobierno de lo comunitario. La cohesión social es un esfuerzo necesario, imprescindible, para acabar con la pobreza que, en nuestra sociedad y en el mundo, afecta mayoritariamente a mujeres.

 
Equipo M+J Igualdad

 

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